Crónica de un ¿BestSeller?

19 02 1990

El Código Da Vinci es una novela de ficción anti-católica con un éxito de ventas grande en el mundo. Con los derechos de la película en manos de Columbia Pictures y Tom Hanks como protagonista, se trata ya de un acontecimiento de la cultura de masas. Los protagonistas se ven envueltos en un thriller de aventura descifrando la simbología secreta en la pintura de Leonardo Da Vinci.

El mensaje que transmite la novela es el siguiente:

1.- En la novela transmiten que Jesús no es Dios ( Ningún cristiano pensaba que Jesús era Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325).

2.- Para el autor Jesús tuvo como compañera sexual a María Magdalena; sus hijos, portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial), fundadores de la dinastía Merovingia en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela).

3.- Según el libro Jesús solo era un profeta ( no Dios) que junto con María Magdalena representaban la dualidad masculino-femenina y sus seguidores adoraban a una deidad llamada “el sagrado femenino”. Esta adoración está en catedrales construidas por los templarios, una orden a la que pertenecía Leonardo Da Vinci.

4.- La malvada Iglesia Católica, inventada por Constantino, persiguió a los pacíficos y tolerantes adoradores del “sagrado femenino”matando a millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento.

5.- En la novela el diabólico Opus Dei trata de impedir que los héroes saquen a la luz los secretos: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que Jesús no es Dios sino que los primeros cristianos no lo adoraban a Él sino al “sagrado femenino”.

Toda esta farsa no se vende como una simple historia de ficción en un pasado y Europa imaginarios. Se vende como un trabajo serio, de eruditos e investigación histórica documentada.

En una nota al principio del libro el autor Dan Brown declara: “ Todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignas”. ESTO ES FALSO. La pretensión de erudición cae al suelo al revisar la bibliografía que se usó: En la biblioteca del autor brillan los libros de para-ciencias, de esoterismo y pseudohistorias de new age.

Sin embargo la prensa, en afán de tener mejores ganancias, se desvive por alabar la novela, como es el caso de la editora del libro en España, Aranzazu Sumalla, que con una mina de oro en ventas del libro diga que es incorrecto que el Opus Dei en su página web critique al libro negativamente, sabiendo que en la novela se peresenta al Opus Dei como una secta destructiva, dispuesta al asesinato y otras técnicas magiosas, con el detallito de que el asesino de la novela Silas es numerario y lleva cilicio. Pero según la escritora tan sólo se trata de una “novela de ficción”. En contra parte el autor Dan Brown la desmiente diciendo que no ha escrito sólo un anovela llena de despropósitos para divertir. Es más, él dice textualmente: “Como he comentado antes, el secreto que revelo se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se desvela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que El Código Da Vinci, además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones”.

El resultado es que las ventas de libros pseudohistóricos sobre la Iglesia, los evangelios gnósticos, la mujer en el cristianismo, las diosas paganas, etc… se han disparado: la web de libros Amazon.com es la primera beneficiada, enlazando El Código Da Vinci con libros de pseudohistoria neopagana, feminista radical y new age. La ficción es la mejor forma de educar a las masas, y disfrazada de ciencia (historia del arte y de las religiones en este caso) engaña mejor a los lectores. Como afirma el dicho: “calumnia, que algo queda, y si calumnias con datos que suenen a científico -aunque sean inventados- queda más”.

¿Inventó Constantino el cristianismo?

Según Brown. Constantino, que era un adorador de un culto masculino “el Sol” se apoderó del cristianismo, desterró a la diosa “ sagrado femenino”, convirtió al profeta Jesús en héroe y montó una redada para hacer desaparecer los evangelios que no le gustaban.

Esto es absurdo principalmente por dos razones al menos:

1) Tenemos textos que demuestran que el cristianismo antes del 325 no era como dice la novela y que los textos gnósticos eran tan ajenos a los cristianos como lo son actualmente las publicaciones “new age”: parasitarios y externos.

2) Incluso si Constantino hubiese querido cambiar así la fe de millones ¿cómo habría podido hacerlo en un concilio sin que se diesen cuenta no sólo millones de cristianos sino centenares de obispos?

3) Muchos de los obispos de Nicea eran supervivientes de las persecuciones de Diocleciano, y llevanan en su cuerpo las marcas de la tortura, prisión y trabajos forzados, todo por mantener su fe. . ¿Iban a dejar que un emperador cambiase su fe? ¿Acaso no era esa la causa de las persecuciones desde Nerón: la resistencia cristiana a ser asimilados como un culto más? De hecho, si el cristianismo antes del 325 hubiese sido tal como lo describen los personajes de Brown y muchos neognósticos actuales nunca habría padecido persecución ya que habría encajado perfectamente con tantas otras opciones paganas.

¿Jesús es Dios? En la novela, el personaje del historiador inglés Teabing afirma que en Nicea se estableció que Jesús era “el Hijo de Dios”. Un repaso a los evangelios canónicos.

Los cristianos siempre han pensado que Jesús es Dios y así figura en los evangelios y en escritos cristianos muy anteriores a Nicea. Por ejemplo, y para disgusto de mormones, Testigos de Jehová o musulmanes (tres credos actuales que niegan que Jesús era Dios) podemos leer cómo Tomás dice al ver a Jesús resucitado:

[ Juan 20,28] Ho Kurios mou ho Theos mou (Mi Señor y mi Dios)

O en Romanos 9,5; carta dictada por San Pablo a Tercio en casa de Gayo, en Corinto, en el invierno del 57 al 58 d.C: “de ellos [los judíos] son los patriarcas, y como hombre ha surgido de ellos el

O en Tito 2,13: “esperamos que se manifieste la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo”. Cristo, que es Dios, y está por encima de todo”.

O en 2Pedro1,1: “Simón Pedro, sirviente y apóstol de Jesucristo, a aquellos que por la justicia de nuestro Dios y salvador Jesucristo han recibido una fe tan preciosa como la nuestra.

Un historiador que no sabe Historia.

En la novela uno de los personajes es el de un historiador Teabing que entre otras cosas dice que el cristianismo inventado por Constantino no es más que paganismo, a continuación nombramos algunas otras cosas en las que Teabing se equivoca.

Teabing dice que los discos solares egipcios se convirtieron en los halos de los santos católicos. Dentro del arte cristiano se tuvieron que expresar conceptos bíblicos como las caras luminosas como las de Moisés en el Sinaí o la Transfiguración de Jesús mediante halos o nimbos que ya se tenían en el arte griego y romano. Es más en las monedas romanas las caras de los emperadores venían rodeadas por halos radiantes.

Teabing dice también que los pictogramas de Isis amamantando a su milagroso hijo Horus fue el modelo para las imágenes de la Virgen María con el Niño Jesús. A esto se puede decir que la imagen de una madre amamantando es común a egipcios, romanos, aztecas o cualquier otra cultura que represente la maternidad. Isis, en los primeros siglos de nuestra era, ya no era una diosa popular de la agricultura egipcia, sino un culto mistérico de tipo iniciático para élites greco-romanas, culto que, por cierto, no incluía rituales sexuales que tanto gustan al autor. Los artistas cristianos, a la hora de representar a María con Jesús (una madre con un niño), usaron los modelos artísticos de la sociedad en la que estaban.

En la novela presentan la larga nave central y hueca de una catedral como un tributo secreto al vientre femenino, con las nervaduras como pliegues sexuales, etc… Está tomado del libro de pseudohistoria The Templar Revelation, donde se afirma que los templarios crearon las catedrales. Por supuesto es falso: las catedrales las encargaron los obispos y sus canónigos, no los templarios. El modelo de las catedrales era la iglesia del Santo Sepulcro o bien las antiguas basílicas romanas, edificios rectangulares de uso civil .

El Priorato de Sión realmente existe, es una asociación francesa registrada desde 1956, posiblemente originada tras la II Guerra Mundial, aunque clamen ser herederos de masones, templarios, egipcios, etc… No es creíble la lista de Grandes Maestres que da la novela: Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo…

El Papa Clemente V no eliminó a los templarios en un plan maquiavélico ni echó sus cenizas al Tíber: el Tíber está en Roma y Clemente V no, porque fue el primer papa en Avignon. Toda la iniciativa contra los templarios fue del rey francés, Felipe el Hermoso. Masones, nazis y ahora los neognósticos quieren ser herederos de los templarios.

En La Última Cena de Leonardo, no aparece el cáliz y aparece el joven y guapo San Juan, el discípulo amado. La novela dice que el joven guapo en realidad es María Magdalena, que ella es el Grial. La verdad es que no sale el cáliz porque el cuadro está describiendo la Última Cena tal como sale en el Evangelio de San Juan, sin institución de la Eucaristía, más concretamente cuando Jesús avisa “uno de vosotros me traicionará” (Juan 13,21)..

La novela habla de que Leonardo recibió muchos encargos de la Iglesia y “cientos de lucrativas comisiones vaticanas”. En realidad Leonardo pasó poco tiempo en Roma y apenas le mandaron algún encargo.

Según los protagonistas de la novela, “durante trescientos años la Iglesia quemó en la estaca la asombrosa cifra de cinco millones de mujeres”. Esta es una cifra repetida en la literatura neopagana, wicca, new age y feminista radical, aunque en otras webs y textos de brujería actual se habla de 9 millones. Los neopaganos necesitan una “shoah” propia. Cuando acudimos a historiadores serios se calcula que entre 1400 y 1800 se ejecutaron en Europa entre 30.000 y 80.000 personas por brujería. No todas fueron quemadas. No todas eran mujeres. Y la mayoría no murieron a manos de oficiales de la Iglesia, ni siquiera de católicos. La mayoría de víctimas fue en Alemania, coincidiendo con las guerras campesinas y protestantes del s.XVI y XVII. Cuando una región cambiaba de denominación, abundaban las acusaciones de brujería y la histeria colectiva. Los tribunales civiles, locales y municipales eran especialmente entusiastas, sobre todo en las zonas calvinistas y luteranas. De todas formas, la brujería ha sido perseguida y castigada con la muerte por egipcios, griego, romanos, vikingos, etc… El paganismo siempre mató brujos y brujas. La idea del neopaganismo feminista de que la brujería era una religión feminista precristiana no tiene base histórica.

Y se podría seguir diseccionando los errores y los simples engaños de este best-seller mentiroso. Por no hablar de su calidad literaria. Pero ¿vale la pena tanto esfuerzo por una novela? La respuesta es sí: para miles de jóvenes y adultos, esta novela será su primer, quizá único contacto con la historia antigua de la Iglesia, una historia regada por la sangre de los mártires y la tinta de evangelistas, apologetas, filósofos y Padres. No sería digno de los cristianos del s.XXI ceder sin lucha ni respuesta ante el neopaganismo el espacio que los cristianos de los primeros siglos ganaron con su fidelidad comprometida a Jesucristo.


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