Hambre…

2 08 2007

Estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya,
como si tus besos fueran
alas de anhelos en fuga,
o granel de golosinas
enredadas en la luna.
¡Estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya!
Porque hace ya muchos días
que el huerto de tu hermosura
no le regala mis labios
las pomas de tu ternura;
porque se me fue tu aliento
para no tornarse nunca;
porque tus frases de almendra
con mis frases no se juntan,
estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya.
Porque tus cuentos de seda,
con mentiras y con brujas,
ya no me envuelven en farsas
ni me rozan ni me estrujan;
porque tus charlas de rosa;
rosadas de travesuras,
hace tiempo que se fueron
por los rumbos de la angustia;
porque tus palabras rojas
como manzanas maduras
hace tiempo que no enredan
en mi aliento tu dulzura,
estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya.
Porque ya nunca me llamas
con tu llamar de premuras;
porque ya nunca me citas
para callejas nocturnas
a contrabandear tus besos
a espaldas del mundo;
porque ya tus albedrios
hacia el placer no me empujan,
estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya.
Porque me saben los labios
al sabor de la amargura;
porque musito palabras
de vaguedad y de duda;
porque hasta el rezo me sale
entrecortado de angustias,
estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya.
Porque el pan de tus caricias
ya no es el pan de mi hartura;
porque tus mieles de ternura
no satisfacen mi gula,
ni me nombras en tus ansias
ni en tu soledad me buscas,
estoy sintiendo en mi boca
hambre de la boca tuya.
Y porque al irse tu boca
se quedó mi boca muda,
de palabras y de besos,
de placer y de dulzura.


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